Cicatrices de Oro

No temas las grietas que surcan tu frente,
ni el pulso doliente de vieja aflicción.
Los golpes del tiempo forjaron tu mente,
sellando en tu esencia su noble lección.

Hubo un instante de ruina y ceniza,
de sueños deshechos en cruel tempestad,
mas cada fractura que el alma agoniza
renace en su forma con nueva verdad.

Las cicatrices no son tus condenas,
ni huellas marchitas de un mal que pasó.
Son hilos de oro que trazan cadenas
del ser que creció con aquello que hirió.

Si sangra la grieta que el alma reclama,
permite que el oro la venga a cubrir.
No temas la herida que arde en la trama,
pues cada remiendo te ayuda a existir.

Así como el barro se torna sublime,
así como el viento da forma al rumor,
las huellas del daño no manchan, imprimen
cicatrices de oro, vestigio de amor.

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