Una guerra interminable entre fuerzas naturales;
emociones invaden la mente como salvajes animales;
devorando a la lógica con ataques letales;
mientras que ella se defiende con mensajes subliminales.
Entre el placer y el dolor se moldea el destino;
mientras más opciones, más difícil el camino.
Sin importar el calor o frío, hay que seguir como peregrino;
perseverando, aunque vayan surgiendo cambios repentinos.
Entre el placer y el dolor se toma toda decisión;
cuando algo ya no se tolera, se debe tomar acción.
Al igual que cuando se desea, se le pone todo el corazón;
sin importar la odisea, sobrepasa la condición.
Entre el placer y el dolor se define la aventura;
entre el miedo y el amor se construye la armadura
que ayuda, también guía, para llegar a la altura;
o que priva el movimiento, convirtiéndonos en escultura.