No sé en qué instante cruzaste la puerta,
pero desde entonces mi paz está alerta.
Te pienso al dormir, te pienso al abrir
los ojos que buscan tu forma de existir.
Tu risa resuena sin haberla oído,
tu cuerpo dibuja el deseo escondido.
No estás y te siento como una presencia,
viviendo en las ruinas de mi resistencia.
Eres reflejo resonante, obsesión temprana,
que nace sin causa, sin lógica humana.
No es amor, lo sé, pero lo parece…
mi mente te abraza, mi pulso se ofrece.
Cada gesto tuyo lo elevo a poema,
cada silencio alimenta este esquema.
Y sé que no me debes ni un solo segundo,
pero me pregunto cómo invadiste tan rápido mi mundo.