Sombras del ayer

Debí tirar más fotos de tus risas,
capturar el eco de tus pasos firmes,
detener el tiempo entre tus caricias,
y congelar tus días en mármoles sutiles.

Hoy me abrazo a sombras desbordadas,
páginas vacías donde habitabas tú,
y en cada rincón, tu ausencia callada,
es un laberinto sin salida ni luz.

¿Por qué no vi la luz en tus pupilas
como el faro eterno que guía al perdido?
¿Por qué no tomé tu mano tranquila
antes de que el viento borrara el camino?

Los días que no volvieron se acumulan,
como arena en un reloj roto y cruel,
y cada grano me cuenta tus cuentos,
los que el tiempo robó, los que nunca escuché.

Ahora el cielo lleva tu silueta,
tu risa es la brisa que calma el calor,
y aunque mis lágrimas rieguen la tierra,
tú floreces siempre en mi corazón.

Debí tirar más fotos, más abrazos,
guardar tus memorias como un candil,
pero el presente nunca avisa su ocaso,
hasta que el pasado se siente febril.

Hoy camino entre sombras y recuerdos,
te busco en los ecos, en la inmensidad,
y aunque mi alma no pueda verte de nuevo,
te encuentro en mi llanto, y en mi soledad.

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