A medias

Estoy cansado del amor que se queda en ensayo,
de los “tal vez mañana” que envejecen en la boca,
de querer a alguien con el freno puesto
por miedo a lo que ya dolió en el pasado.

Cansado de sentir sin demostrar,
de amar con las manos atadas,
de guardar el corazón como si fuera frágil
cuando en realidad se rompe por no usarse.

Porque el amor no duele cuando se entrega,
duele cuando se posterga.
Cuando se mira pasar la vida
pensando que aún hay tiempo,
pero el tiempo no espera a los indecisos.

He visto arrepentimientos nacer tarde,
cuando ya no hay a quién decirle
“sí, sí eras tú”,
cuando el silencio se vuelve definitivo.

Y no fue falta de amor,
fue exceso de miedo.
Tampoco desinterés,
fue esa esperanza absurda
de que cuidarse evitaría el dolor,
sin entender que no amar del todo es lo más que hiere.

Estoy cansado de los corazones que sienten
pero no se atreven,
de los amores que se mueren intactos
por no haber sido vividos.

Porque si vas a querer,
hazlo completo.
Con riesgo.
Con temblor.
Con posibilidad de pérdida.

Lo único verdaderamente imperdonable
no es que te rompan el corazón,
es llegar al final
sabiendo que nunca lo ofreciste entero.

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